El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expuso esta jornada el rumbo que tomarán las transformaciones económicas y sociales que la isla pondrá en marcha para hacerle frente a las más recientes arremetidas de EE.UU., sin comprometer los logros sociales de la Revolución cubana.
"Las transformaciones que hoy implementamos no son para más capitalismo, sino para defender y avanzar en la construcción socialista, un socialismo que pone al ser humano en el centro de su obra", sostuvo el mandatario en su intervención ante la Asamblea Nacional del Poder Popular.
En interés de aclarar el impacto de las medidas, reiteró que la recuperación en lo económico y en lo social "tiene que ir a la par". "En otras palabras, la eficiencia económica debe servir a la justicia social", apuntó, para luego descartar la instauración de un modelo capitalista en la mayor de las Antillas.
"No vamos a instaurar un capitalismo depredador ni una privatización masiva del patrimonio nacional, como a algunos les preocupa. Nada más alejado del sentido de las transformaciones. No habrá –y esto debe quedar bien claro– privatización de la salud, la educación, la ciencia, la cultura y los servicios estratégicos de la nación. Lo que existe es la voluntad política de recuperarlos todos, de generar ingresos y riquezas para llevarlos a niveles de calidad superior, gratuitos y universales", aseguró.
Como contrapunto, definió las transformaciones como "el equilibrio necesario para preservar las conquistas sociales" que definen a la Revolución cubana, mientras se le abre "espacio a las iniciativas y a la creatividad que necesita la economía cubana para que pueda prosperar".
"Prioridad estratégica"
Díaz-Canel insistió en que, pese a que las transformaciones "entrañan cambios no exentos de riesgos", su "efectiva implementación […] constituye una prioridad estratégica para la nación". Dijo asimismo que ese proceso será "gradual", que habrá que aprender y también tener "conciencia" de que, posiblemente, algunas cosas no salgan conforme a lo planeado.
A ello sumó que de las 176 transformaciones aprobadas, 120 "ya están listas para aplicarse". En sus palabras, se trata de aquellas que "promueven la liberalización de las fuerzas productivas, las que fortalecen el sistema empresarial –estatal y no estatal– como todo un entramado empresarial en nuestro modelo económico y social, con relaciones armónicas entre ellos, además de las que facilitan la autonomía de los municipios y la Empresa Estatal Socialista".
En línea similar, ratificó que las transformaciones son el resultado de un proceso interno que se inició en 2011, con la aprobación de los lineamientos de la política económica en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, y no responden en modo alguno a presiones o imposiciones de Washington.
"Como ya hemos expresado y quiero ratificar una vez más, de manera categórica: las transformaciones no se adoptan para complacer a EE.UU., no responden a ningún tipo de exigencia derivada del limitado proceso de conversaciones que hemos llevado a cabo en este período. Son el fruto de una decisión soberana de Cuba", manifestó.


