El gasto de los estadounidenses en gasolina ha aumentado casi un 40% respecto al año pasado debido al conflicto en Oriente Medio, según Financial Times. El bloqueo del estrecho de Ormuz —por donde circula una quinta parte del crudo mundial— ha elevado los precios de la gasolina y el diésel en un 50%.
Mientras tanto, el efecto positivo de las devoluciones de impuestos de la administración Trump se desvanece: esos reembolsos sostuvieron el consumo de forma temporal, pero al agotarse, los hogares sienten cada vez más el impacto del alza del combustible. La inflación supera ya el crecimiento salarial, lo que reduce el poder adquisitivo y hace caer los ingresos reales de la población. A ello se suma el encarecimiento de los productos básicos por el mayor costo del transporte. Los economistas advierten que, si el conflicto se prolonga, la inflación se volverá más persistente.
