El canal internacional
de noticias en español
más visto en el mundo
Actualidad

Cómo China empuja a EE.UU. fuera del pedestal de la hegemonía global

Publicado:
La visita de Donald Trump a Pekín deja al descubierto un cambio cada vez más visible en el equilibrio global: mientras Washington pierde posiciones económicas, tecnológicas y diplomáticas, China aprovecha las crisis y errores de EE.UU. para consolidarse como una alternativa cada vez más fuerte al liderazgo estadounidense.
Imagen ilustrativa

En el contexto de la visita de Donald Trump a China, resulta cada vez más evidente que Pekín nunca ha tenido una posición tan dominante sobre Washington como la que tiene ahora.

En solo un año, la Administración de Trump, que llegó al poder con el lema de contener firmemente a Pekín, ha ido debilitando paso a paso las posiciones estadounidenses; en economía, tecnología, diplomacia e incluso en el ámbito donde Estados Unidos tradicionalmente se sentía casi intocable: la imagen global y la capacidad de marcar la agenda mundial.

Trump pierde sus bazas en el estrecho de Ormuz

En una conversación con RT, Marco Fernandes, miembro del Consejo Civil del BRICS y analista geopolítico del medio Brasil de Fato, destacó el carácter excepcional de la futura reunión entre Xi y Trump para las relaciones chino-estadounidenses.

"Al menos en un aspecto, esta reunión entre Trump y Xi será histórica: nunca antes, en una cumbre entre China y Estados Unidos, un presidente estadounidense se había mostrado tan debilitado frente a un presidente chino", afirmó el experto.

Según sus palabras, Pekín ha acabado siendo uno de los principales beneficiarios de la guerra en torno a Irán.

Uno de los factores clave fue precisamente la guerra contra Irán, que, en lugar de demostrar el poderío de Estados Unidos, tuvo el efecto contrario. Los ataques contra instalaciones estadounidenses en el golfo Pérsico y la crisis en torno al estrecho de Ormuz mostraron a los aliados de Washington una realidad desagradable: ni siquiera el 'paraguas de seguridad' estadounidense garantiza ya una protección total.

Esta señal se percibió con especial intensidad en Asia, una región que Estados Unidos considera el principal campo de rivalidad con China. CNN señala que la guerra contra Irán ha intensificado la inquietud en la sociedad taiwanesa respecto a la capacidad de Washington para hacer frente simultáneamente a varias crisis de gran envergadura. Los retrasos en los envíos de armas, el agotamiento de los arsenales estadounidenses y el enfoque cada vez más pragmático de Trump hacia sus aliados no hacen más que reforzar estas dudas.

Los aliados de Estados Unidos ni siquiera fueron informados con antelación del inicio de la campaña en el golfo Pérsico. "No se lo dijimos a nadie porque queríamos que fuera una sorpresa", declaró Trump al responder a una pregunta de un periodista al respecto durante una reunión con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi. "¿Quién sabe más de sorpresas que Japón, ¿no? ¿Por qué no me contaron sobre Pearl Harbor? ¿Verdad?", añadió.

En lugar de centrarse en China, la Casa Blanca se ha visto envuelta una vez más en la crisis de Oriente Medio, un escenario que se repite desde hace ya varias décadas. Trump se ha convertido en el cuarto presidente estadounidense que prometió centrarse en Asia, pero que acabó empantanado en Oriente Medio.

Además, el desarrollo mismo de las operaciones militares ha desmentido definitivamente el mito del dominio militar de Washington sobre Pekín. En una guerra donde los drones desempeñan un papel cada vez más importante, China, como líder en este sector, cuenta con una ventaja considerable. Mientras tanto, los antiguos atributos del poderío militar estadounidense, incluyendo la red de bases, las flotas de portaaviones y los radares, parecen cada vez más una carga que una ventaja. 

Concediendo arbitrariamente una ventaja a China

Como señala el profesor de la Universidad de Harvard Stephen Walt, desde 2025 Trump ha hecho prácticamente todo lo que haría alguien que deseara conscientemente que China desplazara a los Estados Unidos.

Como ejemplo, Walt menciona la presión que se ejerce sobre las universidades estadounidenses, una de las principales fuentes de liderazgo tecnológico y de la guerra por el talento.

Además, la Administración de Trump apuesta por los hidrocarburos, mientras que la comunidad internacional se inclina cada vez más por las fuentes de energía renovables. 

"Cada día se le recuerda al mundo que debe reducir el uso de combustibles fósiles y recurrir en mayor medida a la energía eléctrica limpia, y Trump está haciendo todo lo posible para garantizar que sea China —y no Estados Unidos— quien se adueñe de ese futuro", señala Walt.

La política arancelaria de la actual Administración estadounidense, destinada a obligar a China a hacer concesiones, tampoco ha tenido éxito. "Recordemos que EE.UU. ya recibió un duro revés de China cuando intentó imponer el 'tarifazo' a Pekín el año pasado. Tras un tira y afloja de aumentos arancelarios, China apretó el 'botón nuclear' y restringió la exportación a EE.UU. de ocho elementos de tierras raras chinas, algo que significaría un golpe mortal para la industria de alta tecnología en EE.UU., sobre todo en el sector militar", indica Mario Fernandes, agregando que las exportaciones de China se han diversificado aún más y siguen creciendo, mientras que los ciudadanos estadounidenses siguen pagando más por los productos chinos.  

Tras la anulación parcial de los aranceles por parte de la Corte Suprema de los Estados Unidos, es cada vez menos probable que la presión comercial reporte beneficios estratégicos a Washington.

China refuerza su imagen global

En este contexto, Pekín va consolidando poco a poco su posición. Según datos de Gallup, el índice de aprobación de China en el mundo ya supera al de EE.UU.: un 36 % frente a un 31 % en 2025.

Mientras, el columnista del Financial Times Gideon Rachman destaca que si bien antes China estaba por detrás de Japón, con su anime, y de Corea del Sur, con el 'k-pop', en el ámbito de la influencia cultural, ahora la situación está cambiando. La popularidad de TikTok, el crecimiento del turismo y la expansión de la industria automotriz china amplían su atractivo global.

A su vez, Walt destaca que las autoridades estadounidenses ni siquiera intentan "esconder el puño de hierro en un guante de terciopelo de justificación normativa".

En su opinión, la estricta política migratoria y la salida de organizaciones internacionales socavan la imagen global de Estados Unidos. Esto se debe, entre otras cosas, a la orientación de la Administración Trump hacia resultados rápidos y espectaculares, pero a corto plazo. 

En contraste, recuerda que los mayores éxitos de Estados Unidos —como la OTAN, el Plan Marshall o el movimiento por los derechos civiles— se debieron precisamente al uso de instrumentos de 'poder blando'. Este término, acuñado por el politólogo estadounidense Joseph Nye, describe la capacidad de un Estado para alcanzar sus objetivos no mediante la presión, sino a través del atractivo, cuando otros desean imitarlo y seguir su ejemplo por voluntad propia.

"Por el contrario, algunos de los mayores fracasos de la política exterior estadounidense (por ejemplo, Vietnam, las guerras interminables en Irak y Afganistán, el derrocamiento de Muammar Gaddafi en Libia o la actual debacle en Irán) se debieron a la creencia de que un poder duro suficiente garantizaría el éxito", compara el profesor.

Además, el gigante asiático ha convertido su modelo de IA DeepSeek en código abierto, lo que ha propiciado su rápida difusión por todo el mundo. En abril, Pekín eliminó los aranceles sobre los productos de todos los países africanos, lo que contrasta radicalmente con la política de Trump.

"Las ventas de Tesla se desplomaron en Europa en 2025, lo que muchos han atribuido a la estrecha relación del fundador de la empresa, Elon Musk, con Donald Trump. Mi concesionario local de Tesla en el oeste de Londres cerró hace poco y ahora es una sala de exposición para las marcas automovilísticas chinas de rápido crecimiento Omoda y Jaecoo", pone el columnista como ejemplo. 

"La rivalidad entre Estados Unidos y China se centra cada vez más en qué nación hará más por moldear el futuro económico y tecnológico del mundo. ¿Adoptarán los terceros países los estándares tecnológicos chinos o los estadounidenses? ¿Llegarán los vehículos eléctricos chinos a dominar el mercado automotriz mundial? La imagen global de un país puede influir poderosamente en esas decisiones", concluye Rachman.

Cómo llegan EE.UU. y China a las negociaciones, en este artículo

Compartir:
RT en Español en vivo - TELEVISIÓN GRATIS 24/7