La guerra en Oriente Medio, provocada por el ataque de EE.UU. e Israel contra Irán, "hará caer las economías del mundo", aseguró este viernes el ministro de Energía de Catar, Saad Sherida al-Kaabi, al Financial Times.
En medio de la crisis energética, el ministro advierte que los precios podrían dispararse, lo que impactaría el crecimiento del PIB y generaría escasez de algunos productos.
Según Al-Kaabi, incluso si la guerra terminara de inmediato, Catar necesitaría "de semanas a meses" para volver a un ritmo normal de entregas de energía, luego que un dron iraní golpeara Ras Laffan, provocando la suspensión de la producción de gas natural licuado (GNL) del segundo productor mundial.
Aunque Catar no exporta grandes volúmenes de gas a Europa, el continente se verá igualmente perjudicado: los compradores asiáticos estarían dispuestos a pagar precios más altos que los europeos para comprar cualquier barco con gas disponible en el mercado. Al mismo tiempo, otros países del Golfo empiezan a incumplir sus contratos de suministro, afirma el periódico.
"Todos los que aún no han declarado motivos fuerza mayor [para incumplir los contratos] esperamos que lo hagan en los próximos días si esto continúa", explicó.
Alza de precios
Predice que los precios del petróleo pueden dispararse hasta los 150 dólares por barril en 2 o 3 semanas, si los petroleros no pudieran atravesar el estrecho de Ormuz. En cuanto a los precios del gas, pronosticó que aumentarán hasta 40 dólares por millón de unidades térmicas británicas (117 euros por MWh), casi cuatro veces el nivel que tenían antes del conflicto.
"Todavía no sabemos la magnitud del daño, debido a que actualmente sigue en evaluación. No está claro cuánto tiempo tomará repararlo", subrayó. Aparte, añadió, que las hostilidades retrasarán los planes de Catar de expandir su producción de gas, incluso en el vasto yacimiento de North Field.
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