En medio de los reiterados llamados del presidente Donald Trump para que EE.UU se haga con el control de Groenlandia, el analista del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, Nikita Lipunov, subraya en comentarios a la cadena RTVI que la importancia de la isla tiene, ante todo, una dimensión estratégica para Washington. El investigador señala que, desde un punto de vista objetivo, la isla reviste "gran importancia para la defensa de América del Norte en su conjunto y de Estados Unidos como potencia clave del continente, en particular".
Lipunov subraya que Groenlandia ocupa "una posición geoestratégica clave en el Ártico" y que "prácticamente se encuentra en el centro de esta región". Desde su punto de vista, quien controle Groenlandia influye de manera directa en la arquitectura de seguridad del norte del Atlántico y en las capacidades defensivas de Washington.
El experto también llama la atención sobre el potencial económico y tecnológico del territorio. Según sus palabras, "Groenlandia es extraordinariamente rica en recursos naturales, por los que actualmente existe una enorme competencia". Lipunov precisa que "en primer lugar se trata de metales de tierras raras" y argumenta que "por esta razón Groenlandia representa un gran interés para Washington".
En cuanto a la motivación personal de Donald Trump, Lipunov acentúa que "para el presidente de Estados Unidos esta cuestión se ha convertido en una especie de idea fija". El experto recuerda que Trump es empresario antes que político y, en concreto, "un empresario del sector real de la economía", razón por la cual "para él Groenlandia es un activo valioso del que se ocupan mal y que hay que adquirir a cualquier precio".
El propio Trump, señala el investigador, ha dejado claro cómo entiende la cuestión de la soberanía sobre la isla. Lipunov recuerda que, "en una de sus entrevistas recientes, Trump declaró que para él es muy importante el hecho mismo de la posesión de la isla, ya que solo la posesión responde a los intereses estadounidenses, mientras que el arriendo u otros tipos de acuerdos son poco fiables".
En relación a estas palabras, el analista concluye que "Trump reveló, en realidad, su motivación personal en la cuestión de Groenlandia: para él lo fundamental es el hecho mismo de la propiedad, lo que corresponde plenamente a su psicología y a su lógica empresarial".
Para Lipunov, este enfoque conecta con el cálculo estratégico de búsqueda de prestigio histórico. Según el investigador, "para Trump es importante poseer un activo tan valioso, que, objetivamente, tiene una gran importancia para la defensa de Estados Unidos y promete ventajas económicas, en particular en el marco de la competencia geopolítica con China". Además, subraya que "para Trump esto es también una oportunidad de ampliar el territorio de Estados Unidos, es decir, de entrar en la historia, y él no deja pasar ninguna posibilidad de hacerlo".
En la interpretación de Lipunov sobre las intenciones de Trump, "la expansión del territorio de Estados Unidos es, probablemente, uno de los puntos de su lista de tareas para la Presidencia". Así, la idea de incorporar Groenlandia aparece no solo como un proyecto geopolítico y económico, sino también como parte del plan personal de Trump para dejar una huella duradera en la historia de su país, razona el especialista.
- El mandatario estadounidense anunció este sábado la imposición de un arancel del 10 % sobre todos los productos enviados a EE.UU. desde Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia a partir del 1 de febrero. También precisó que el arancel se incrementará al 25 % el 1 de junio de 2026. "Este arancel será exigible y pagadero hasta que se alcance un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia", añadió. El anuncio llegó en respuesta a los pasos de dichos países europeos que enviaron fuerzas militares a Groenlandia esta semana en medio de las tensiones en torno a las ambiciones de Trump de apoderarse de ese territorio danés.
- Ni las autoridades de Groenlandia ni de Dinamarca han aceptado las intenciones de Trump e insisten en que se respete su soberanía. En su intento por apaciguar al presidente estadounidense, se reunieron el miércoles con altos funcionarios de EE.UU., aunque sin éxito. "Seguimos teniendo un desacuerdo fundamental", dijo el canciller danés, Lars Lokke Rasmussen, tras la cita celebrada en la Casa Blanca.
Mientras, Moscú sigue de cerca la situación en torno a la isla danesa, resaltando su carácter contradictorio y extraordinario. "Partimos de la base de que Groenlandia es territorio del Reino de Dinamarca", resaltó el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov. Además, recordó que Trump "ha dicho que el derecho internacional no representa para él una prioridad". "Por lo tanto, la situación se está desarrollando por otra vía y, junto con el resto del mundo, veremos por cuál", añadió.
Por su parte, la vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova, indicó que países europeos están siendo víctimas del precedente que ellos mismos sentaron.Cuando "arrancaron, arrebataron y cortaron ilegalmente" Kosovo de Serbia, los países europeos "no se imaginaban que caerían en picado" y "se convertirían en rehén del plan que ellos mismos aprobaron y elaboraron". "Sírvanse lo que prepararon, no se atraganten. No se aceptan devoluciones", declaró Zajárova.



