Estados Unidos habría utilizado una aeronave con apariencia civil para llevar a cabo el 2 de septiembre su primer ataque en el mar Caribe contra una supuesta narcolancha, que causó la muerte de 11 personas, según funcionarios estadounidenses citados por The New York Times.
Además de ser pintada para parecer un avión civil, la aeronave no llevaba armamento visible bajo las alas y ocultaba sus municiones dentro del fuselaje.
El hecho violaría las leyes internacionales de conflicto armado, que prohíben a los combatientes "simular ser civiles para engañar a los adversarios y hacerlos bajar la guardia, para luego atacarlos y matarlos", lo que constituye un crimen de guerra llamado 'perfidia', explica el periódico.
Funcionarios que tuvieron acceso a las grabaciones del ataque señalan que la aeronave descendió a baja altura, después de lo cual la embarcación, aparentemente tras avistar el avión, regresó a Venezuela, antes de que fuera atacada.
Dos sobrevivientes del primer bombardeo aparecieron más tarde para hacer señales al avión tras trepar a los restos del casco volcado, antes de que los militares los mataran en un segundo ataque.
Desde entonces, el Ejército estadounidense ha optado por utilizar aeronaves militares identificables, incluidos drones MQ-9 Reaper, en ataques posteriores.
Los bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes, tanto en el Caribe como en el Pacífico, se han saldado con al menos 123 muertos y han cesado después de que el pasado 3 de enero EE.UU. atacara Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados al país norteamericano para ser juzgados por narcotráfico.


