Un estudio realizado con 30 voluntarios demostró que una rutina de ejercicio intenso y de corta duración puede ayudar a combatir el cáncer de colon. Los autores de la investigación señalaron que los resultados podrían ser el paso inicial hacia nuevas terapias.
Expertos de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) lideraron el trabajo, que consistió en sesiones intensas de ciclismo de aproximadamente diez minutos. Al evaluar los resultados comprobaron que la actividad generaba cambios a nivel molecular en el torrente sanguíneo que limitaba el desarrollo de ese tipo de cáncer.
Según publicó International Journal of Cancer, luego de las sesiones se les extraía a los participantes muestras de sangre para analizar el comportamiento de 249 proteínas. Así se comprobó que se producía un incremento de hasta 13 de ellas, incluida la interleucina-6, que ayuda a reparar el ADN de las células dañadas.
Cuando estos resultados fueron llevados al laboratorio, los especialistas verificaron que al aplicar los cambios moleculares a las células de cáncer de colon se alteraba la actividad de más de 1.300 genes, incluyendo los involucrados en la corrección del ADN, la producción de energía y el crecimiento de las células cancerígenas.
Una puerta hacia nuevas terapias
Al comentar las conclusiones alcanzadas, el profesor de fisiología clínica del ejercicio en la Universidad de Newcastle, Samuel Orange, quien lideró la investigación, expresó que "lo notable es que el ejercicio no solo beneficia a los tejidos sanos, sino que envía señales poderosas a través del torrente sanguíneo que pueden influir directamente en miles de genes en las células cancerosas".
Además, mencionó que los resultados podrían "conducir a nuevas terapias que imitan los efectos beneficiosos del ejercicio en la forma en que las células reparan el ADN dañado y utilizan combustible para obtener energía". "Incluso un solo entrenamiento puede marcar la diferencia. Una tanda de ejercicio, que dura solo diez minutos, envía señales poderosas al cuerpo", resaltó el especialista.
Los 30 voluntarios que participaron del estudio son mujeres y hombres de entre 50 y 78 años, con sobrepeso u obesidad, que son factores de riesgo en el desarrollo de cáncer, y sin otra complicación en la salud.


