
"Ahora es nuestro hijo": Una familia esconde por meses a un soldado ruso herido de los ucranianos

Artiom Kniázev, un combatiente ruso de 34 años gravemente herido durante un asalto en Novy Komar, un pueblo en la República Popular de Donetsk ya liberado por fuerzas rusas, fue rescatado por una familia local que lo cuidó durante dos meses en el sótano de su hogar, a pesar de que en una casa cercana estaban posicionados nacionalistas ucranianos.
Ahora, el militar, que considera a sus salvadores como sus segundos padres, se recupera en un hospital y cuenta su historia a RT.
"Cuando me estaban evacuando, herido, nuestro grupo fue atacado. Nos dispersamos y nos escondimos donde pudimos. Cuando cesó el bombardeo, esperé un rato y me arrastré hasta la carretera. Me vieron y abrieron fuego de ametralladora. Caí al suelo y me arrastré hasta el otro lado, tras lo cual perdí el conocimiento", relató el hombre.

Soldador de profesión, Kniázev se alistó voluntario en el frente en octubre de 2024, pero ya en diciembre recibió heridas de metralla en las piernas.
"Mi evacuación fracasó y me quedé bajo un árbol, escondiéndome de los drones enemigos. Sin agua ni comida. Perdí la noción del tiempo: más tarde resultó que llevaba así casi dos semanas. Luego me arrastré hasta una casa en las afueras de la ciudad, de desesperación. Tenía los pies helados [...] Bajé al sótano, donde había dos civiles sentados, marido y mujer", dijo Kniázev.
La pareja que lo ayudó, Yuri y Natalia Alakoz, de 60 y 56 años, se encontraba en el sótano de su casa luego de que esta fuera bombardeada. En ese momento estaban almorzando. "De repente se abrió una cortina y se oyó una voz: '¿Hay alguien aquí?'. Miramos: un soldado ruso con una pierna herida. Le dimos de comer, por supuesto, pero teníamos miedo, porque había soldados ucranianos en la casa vecina. Pensamos: '¿Y si lo vieron? Entonces, directamente habrá tres cadáveres'", contó Natalia.
"Luego vendamos la herida de Artiom y decidimos no dejarlo ir a ninguna parte. Esa misma noche, bajo una estantería con encurtidos, preparamos un escondite por si un extraño venía a nuestra casa", agregó. Durante todo este tiempo, es decir 2 meses, literalmente a 20 metros de la vivienda de Natalia y Yuri, se estableció una posición de nacionalistas ucranianos.
Mientras, ante tan peligrosa proximidad, la familia y Kniázev compartieron historias y celebraron juntos el Año Nuevo, creando un lazo cercano. Kniázev compartió sus memorias con RT. "[En Nochevieja] tuvimos una auténtica mesa festiva, ¡la tía Natasha incluso mató a un gallo! Por lo demás, fue bastante modesta, sin árbol de Navidad ni guirnaldas, pero el ambiente era increíble, familiar", expresó.
"Un [dron] Baba Yaga volaba una vez cada dos días, dejando provisiones a los militares ucranianos. Yo estaba constantemente en tensión, debido a esa cercanía. Si dormía, era media hora, una hora como mucho. Cada ruido me hacía saltar", señaló.
Historia de la salvación
Cuando comenzó la liberación de la aldea y disminuyeron los bombardeos, Natalia y Yuri fueron a hacer un reconocimiento. La pareja vio que todavía había soldados ucranianos en las calles y se refugió en el sótano de otra casa, donde la encontraron militares rusos. "Les dijimos que había un soldado herido al final del pueblo, en qué casa. Pero cuando bajaron a nuestro sótano la primera vez, Artiom no respondió. Recién respondió la segunda vez, cuando los militares usaron la contraseña", aseveró.
"Cuando me enteré que se habían llevado a Artiom, caí a los pies de los soldados y les di las gracias. Fuimos al pueblo por él, para buscar ayuda. Ahora es nuestro hijo", dijo.
"Ahora soy su nuevo hijo"
Kniázev fue evacuado, mientras que los Alakoz también tuvieron que abandonar Novy Komar y pronto irán a la casa de su hijo en Simferopol, Crimea.
Los tres finalmente consiguieron restablecer el contacto y ahora Natalia, Yuri y Artiom hablan casi todos los días. El soldado ruso perdió los dedos del pie derecho y el pie izquierdo.
"Era aficionado al fútbol y al 'snowboard'. Con un equipo de fútbol aficionado a menudo quedábamos primeros. Ahora mi principal objetivo es recuperarme. Sin duda, seguiré haciendo deporte. No estoy seguro sobre el fútbol, pero probaré con el 'snowboard'", afirmó Kniázev.
Artiom incluso llegó a conocer por teléfono al hijo menor de Natalia y Yuri. "Ahora soy su nuevo hijo, tengo dos hermanastros. Sueño con que, cuando todo esto acabe, nos reunamos como una gran familia: tanto mis parientes como los de la pareja que me acogió", concluyó con esperanza.